MARTIAGO ES TUYO, CUIDALO

Los labradores - la sementera

LA SEMENTERA DE

ANTAÑO EN MARTIAGO:


Aproximadamente a las 4 de la mañana iniciaban la jornada de trabajo nuestros padres y abuelos en época de siembra.

En primer lugar había que apajar a las vacas, esto consistía en echarle de comer paja con un poco de harina de garrobas y sin dejarlas rumiar echarle otra postura.

Mientras se apajaban las vacas se iba cargando el mineral (que algunas veces era necesario desterronar), la simiente (en sacos de 80-100 kg), así como el arado, rejas, rastra, demás utensilios y por último la merienda. Siempre había quien te decía: “Mira a ver si te falta algo. Has metido la lavija, el martillo.¿Y la cuña?”.

Una vez habían comido las vacas se sacaban a la laguna a beber.

A continuación las unían al yugo, aproximadamente a las 6 de la mañana. Con todo este equipo se partía hacia la tierra que iba a ser sembrada. Cuando se llegaba a la misma se hacían las melgas contando a pasos o a surcos y poniendo una señal en las esquinas. Seguidamente se sembraba el grano y a continuación se tiraba el mineral. Después se tapaba con el arado y posteriormente una vez tapado todo se pasaba la rastra para allanar los cerros.

Una vez cargado todo el equipo en el carro se volvía para casa. Ya en casa no acababa la jornada de trabajo. Una vez descargado el carro, se desunía la pareja del yugo. Otra vez se apajaban las vacas en el pesebre. Mientras comían las vacas se preparaba la simiente para el día siguiente.

Cuando ya habían comido  las vacas se iba donde el herrero a picar la reja.


El herrero metía en la fragua la reja o rejas, cuando estaba al rojo la sacaba y a martillazo limpio  le hacían punta. Una vez que tenía punta se enfriaba con agua.

Ya a las 10 u 11de la noche se volvía a casa y si habían acabado las vacas de comer se sacaban al agua a la laguna de Fuentechavía, ya que a estas alturas del año era la que tenía más agua.

Ahora si terminaba la jornada de trabajo.

 Y, al día siguiente igual...


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